miércoles, 14 de noviembre de 2012


Mi visita a escondidas a mi amor contraindicada

 Tarde es  y el pensar en ti no es inesperado en mi mente

Al igual que mi visitas sigilosa a tu balcón, en espera de mi presencia

Con  ventanas abierta recostada en tu lecho tan hermosa t vez

No desistiré del abrazo, beso, el contemplarte y decir que seguro en tus regazo me siento

Agradeciendo  la oportuna oscuridad, que  a  ojos de mis enemigos me escoden

Y profundas neblinas  al ocultan en rubor de mis mejillas producidas por tan hermosas palabra,

Obsequiadas de bella princesa, a simple plebeyo sediento de ti.

Es Infructuoso lo nuestro, no poder ostentar, hacer gala de vuestro amor.

 A desdichada suerte de esta condena, antigua raíz c juro muerte eterna, Encolerizados de odio

Y  el convenir  no faltar al juramento a los venideros padres he hijos,

 El pecado, culpa será con el fin prohibido, que estas sangres c mezclasen

 Guardare el enojo, tarde seré al juzgar a los míos, pena deploro por ellos

 Tristeza da, esclavos del rencor c convirtieron.

Pero ambos sabemos, rehenes somos.

De esta pasión, que inmunda nuestro corazones, al latir por lo ilegal.

  La paz sea con los tuyos, y el sueño de 1 provenir  junto, lejos,  improbable no lo esta

Del  ahora los progenitores lloren, el deceso de sus frutos.

Yo se que, aun no nos  veamos  mi amada mía, la muerte a estos  rostro  no a llegado

Permanecerán efímero, pero inmortal en el recuerdo de la aventura  k justos vivimos.

 Con todo el amor, pese a la antipatía ancestral  te  amare por toda  la eternidad.
 

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